top of page

Tokenizar agentes de inteligencia artificial: la próxima frontera de los activos digitales

Introducción

En los últimos años, el desarrollo de dos tecnologías transformadoras ha convergido de forma acelerada: la inteligencia artificial (IA) y las finanzas descentralizadas (DeFi). Ambas innovaciones comparten una misma ambición: rediseñar las estructuras fundamentales sobre las que opera el mundo económico contemporáneo. Esta confluencia plantea la siguiente cuestión: ¿es posible combinar ambas tecnologías de forma que se potencie lo mejor de cada una de ellas?

En este artículo pretendo proponer una respuesta concreta a esa pregunta: la tokenización de agentes de inteligencia artificial. Se trata de una idea que, aunque todavía incipiente, presenta un gran potencial de transformación.


El agente de IA como unidad productiva

Para comprender la tokenización de agentes de inteligencia artificial, resulta imprescindible partir de una analogía precisa: un agente de IA es, en esencia, un trabajador automatizado que produce valor económico medible. Puede tratarse de un modelo de lenguaje que presta servicios de análisis bajo suscripción, un robot industrial que produce piezas en una línea de producción, un agente de trading algorítmico que ejecuta operaciones diarias, o un sistema de diagnóstico médico que cobra por diagnóstico. En todos estos casos existe un patrón económico común: una inversión inicial en hardware, entrenamiento, infraestructura y despliegue; seguida de unos gastos recurrentes (energía y actualizaciones de software) y una corriente de ingresos predecible y, en muchos casos, auditable en tiempo real.

Esta estructura económica es idéntica a la de cualquier activo productivo convencional: una central eléctrica, un parque de aerogeneradores o un inmueble en alquiler. Entonces, si esos activos pueden titulizarse, fraccionarse y negociarse en mercados financieros regulados, la pregunta es: ¿por qué no aplicar la misma lógica a los agentes de IA?

La respuesta tecnológica se encuentra en la blockchain. La tecnología de registro distribuido permite representar la propiedad de los flujos futuros de un agente mediante tokens digitales, garantizando trazabilidad, automatización de pagos y acceso global sin intermediarios tradicionales. A diferencia de un trabajador humano —cuyo sueldo refleja solamente las cuarenta horas semanales contratadas—, un agente de IA opera con disponibilidad ininterrumpida, sin coste laboral adicional por hora extra y con la posibilidad de replicarse en múltiples instancias simultáneas. Este diferencial de productividad marginal es, en gran medida, la base del valor que justifica su tokenización.

Por último, siguiendo esta lógica, podemos entrar en una fase considerada como la tokenización de la economía productiva, siendo esta la prolongación de la primerar fase de tokenización de activos que se lleva gestando durante los últimos años.

Ecosistema emergente

El mercado ya ha comenzado a articular los actores necesarios para hacer posible esta visión. Por un lado, existen empresas especializadas en el diseño y despliegue de agentes de IA capaces de sustituir funciones que antes requerían de trabajadores humanos: desde la gestión de carteras de inversión hasta la consultoría especializada en áreas concretas de conocimiento. Por otro lado, han ido consolidando su posición empresas dedicadas a la tokenización de activos reales, como Token City, una de las plataformas más avanzadas en este ámbito, cuya actividad abarca desde los royalties musicales hasta las promociones inmobiliarias en construcción.

Asimismo, han surgido iniciativas que ya exploran la interacción entre agentes de IA y tecnología blockchain, como Virtuals Protocol, cuyo modelo se articula en torno a la colaboración y el intercambio de valor entre agentes autónomos. En el ámbito de la robótica, el caso de Tesla y su modelo de conducción autónoma ilustra de forma concreta cómo un activo físico dotado de inteligencia puede convertirse en un generador de rentas independiente —en este caso, mediante su participación en redes de robo-taxis—, lo que refuerza la aplicabilidad de esta lógica tanto a agentes de software como a sistemas robóticos.

¿Por qué tokenizar agentes de IA?

Esta es la pregunta del millón, la cual trataremos de responder mediante la explicación de una cadena lógica de pasos:

  1. Las empresas están automatizando de forma acelerada un número creciente de procesos mediante inteligencia artificial.

  2. Esto permite que un único programador sea capaz de generar el trabajo equivalente al de varios empleados, a través de la creación y despliegue de agentes que ejecutan funciones específicas de forma autónoma.

  3. Al ejecutar dichas funciones, los agentes adquieren, de facto, la condición de unidades productivas. Esta lógica aplica tanto a agentes de software puro como a sistemas robóticos que realizan tareas físicas automatizadas.

  4. En un entorno empresarial cada vez más volátil, las organizaciones buscan plantillas ágiles que puedan adaptarse rápidamente a las condiciones del mercado: amplíandose o reduciéndose sin los costes de friccion laboral asociados al empleo convencional.

  5. La tokenización de agentes constituye el mecanismo idóneo para hacer posible esa flexibilidad, al permitir que una empresa integre un agente durante el periodo estrictamente necesario y lo transfiera o liquide en el mercado secundario cuando deje de ser útil, evitando las rigideces regulatorias asociadas al despido de trabajadores.

  6. La cadena de valor incluiría, al menos, dos tipos de operador: el originador del agente —que lo diseña, entrena y despliega— y el tokenizador —que estructura y emite los tokens sobre sus flujos futuros—. Ambas funciones pueden recaer en el mismo actor.

  7. Los ingresos generados por el agente —pagados por las empresas que demanden sus servicios mediante contratos inteligentes— se distribuirían de forma automática y proporcional entre los titulares de los tokens correspondientes.


Implementación: de la teoría a la práctica

1.Definición y auditoría del activo

El primer paso consiste en tratar el agente de IA con el mismo rigor analítico que se aplicaría a cualquier empresa en un proceso de due diligence previo a una oferta pública de venta (IPO). Esto implica documentar con precisión sus fuentes de ingresos —tarifas por uso, contratos SaaS, royalties por acceso a su API—, sus costes operativos —computación en la nube, mantenimiento del modelo, actualización de datos de entrenamiento, amortización del desarrollo inicial— y su vida útil tecnológica estimada. Un agente cuyo modelo base quedará obsoleto en dieciocho meses presenta un perfil radicalmente distinto al de un sistema de visión industrial diseñado para operar durante una década. La proyección de flujos de caja ajustada al riesgo es, en este contexto, el documento central de la operación.

2.El vehículo jurídico-tecnológico

La emisión de tokens sobre un activo real requiere encapsularlo en un vehículo legal reconocible: una organización autónoma descentralizada (DAO) con personalidad jurídica, o una sociedad de propósito especial (SPV) que sea propietaria legal del agente. Este vehículo suscribe contratos inteligentes en una blockchain pública o permisionada. El contrato recibe los ingresos generados por el agente, deduce los costes operativos y distribuye el remanente de forma proporcional entre los titulares de tokens, sin intervención de un banco custodio ni de un gestor intermediario. En base a esto, hay que tener en cuenta que la transparencia inherente al registro distribuido convertiría esta arquitectura en una herramienta poderosa también desde la perspectiva de la administración pública, ya que la trazabilidad de los flujos facilitaría, en principio, el desarrollo de marcos fiscales aplicables a los rendimientos generados por estos activos. Esto es algo que resulta de especial interés cuando han ido surgiendo movimientos a favor de gravar la inteligencia artificial, lo cual es algo razonable que se plantee si aspiramos a que sea esta herramienta, unida a la robótica, la que en un futuro desarrolle todas las actividades productivas dentro de una economía.

3.La estructura del token

Los tokens pueden diseñarse con distintas características según el objetivo de la emisión. Un token de rendimiento puro —análogo funcionalmente a un bono— otorga derecho a una fracción de los ingresos sin conceder capacidad de gobernanza sobre el agente. Un token de utilidad y gobernanza incorpora además derechos de voto sobre las actualizaciones del modelo, la política de precios o la expansión a nuevos mercados. Finalmente, las emisiones de tokens incluso podrían estructurarse diferenciando entre un tramo senior, el cual cobraría unas rentas más altas al gestionar la gobernanza del agente; y un tramo equity, el cuál englobaría el resto de fracciones que no corresponden al tramo senior, y que cobraría unas rentas inferiores.

4.Oráculos y flujos de datos en tiempo real

Uno de los retos técnicos fundamentales es la conexión fiable entre la actividad económica real del agente y el registro on-chain: ¿cómo sabe el contrato inteligente cuánto ha generado el agente en las últimas veinticuatro horas? La respuesta está en los oráculos descentralizados —siendo @Chainlink el ejemplo canónico—, que actúan como puentes verificados entre los sistemas de facturación del agente y el registro distribuido. Si el agente opera en un entorno cerrado, como una fábrica o una cadena de suministro, los sensores IoT y los sistemas ERP pueden actuar como fuente de datos primaria, con múltiples oráculos redundantes para garantizar la integridad de la información y prevenir manipulaciones.

En este punto, la propia inteligencia artificial puede jugar un papel determinante: modelos de IA integrados en la arquitectura del token pueden ajustar precios dinámicamente, predecir la demanda y optimizar el uso del activo para maximizar el flujo económico distribuible. Estamos, en definitiva, ante un sistema que no es que solo genere valor, sino que aprende a generarlo con mayor eficiencia a lo largo del tiempo.


Valoración y público objetivo

¿Cómo valorar un agente tokenizado?

Probablemente esta sea la cuestión que supone el mayor desafío de esta propuesta. En una primera aproximación, podría pensarse en valorar un agente tokenizado como un bono —al tratarse de un activo supuestamente generador de rentas a perpetuidad—. Sin embargo, este enfoque exige un ajuste riguroso por los componentes de coste y riesgo que son inherentes a la naturaleza tecnológica del activo.

El flujo de caja neto distribuible debería calcularse deduciendo de los ingresos brutos los siguientes conceptos:

  • Coste energético y de computación en la nube.

  • Mantenimiento, actualizaciones y reentrenamiento del modelo.

  • Amortización del coste de desarrollo inicial (incluyendo la remuneración de los programadores).

  • Riesgo de obsolescencia tecnológica acelerada, que puede comprimir drásticamente la vida útil del activo.

Períodos potenciales de infrautilización o vacancia, especialmente relevantes en modelos de alquiler por demanda.

El mercado todavía se encuentra en proceso de maduración en este sentido. La transición que se está produciendo es de tokens respaldados por activos a tokens anclados a flujos económicos medibles y auditables. Por ello, todavía queda mucho camino por recorrer a la hora de fijar un precio a esta clase de activo.

Público objetivo: empresas e inversores

Pueden identificarse dos grandes categorías de demandantes de agentes tokenizados, con perfiles y motivaciones bien diferenciados.

El primero es el de las empresas que buscan integrar agentes en sus operaciones durante un período determinado. En un entorno tan cambiante como el actual, una organización puede planificar la integración de un agente por un horizonte de cinco años y verse en la necesidad de prescindir de él al cabo de dos, ya sea por un cambio estratégico, por la aparición de un agente superior o por la simple transformación de su modelo de negocio. La tokenización permite desvincular esa relación con una fricción mínima, transfiriendo el token en el mercado secundario sin los costes legales y reputacionales asociados al despido de un trabajador humano. Los agentes tokenizados podrían funcionar, en este sentido, como consultores o recursos especializados que se subcontratan en momentos de estrés operativo y se rotan en función de las necesidades del negocio.

El segundo público objetivo, y quizás el más innovador desde una perspectiva financiera, es el de los inversores que buscan una diversificación genuina de sus carteras. Desde la perspectiva de la teoría moderna de carteras, los tokens sobre agentes de IA ofrecen algo escaso y valioso: una clase de activo con baja correlación respecto a los índices bursátiles tradicionales. Los ingresos de un agente de análisis jurídico no dependen del ciclo económico de la misma forma que los beneficios de una empresa manufacturera; los de un agente de mantenimiento predictivo industrial pueden incluso aumentar en períodos de recesión, cuando las empresas priorizan la eficiencia sobre la inversión en nueva maquinaria. Esta descorrelación, combinada con el potencial de rentabilidad elevada en la fase temprana de adopción, convierte a estos activos en candidatos naturales para una posición dentro de una cartera institucional o de inversores retail. Ninguna otra clase de activo convencional ofrece, a día de hoy, esta combinación de características.

Por otra parte, la empresa originadora podrá obtener el dinero mediante dos formas. La primera consiste en el alquiler del agente, lo que le asegura recibir una renta a perpetuidad. Pero también puede optar por vender completamente el agente, transfiriendo su propiedad al propietario del token. De está forma, obtendrá todo el dinero en el momento actual, y la cuantía se debería aproximar al valor descontando de los flujos de caja netos obtenidos a perpetuidad.

Por último, en el caso de que el originador del token no coincida con el desarrollador del agente, el primero recibirá una comisión por haber generado dicho token, la cual será pagada por la empresa que ha desarrollado el agente.


Ventajas, desafíos y riesgos

Ventajas

  • Acceso democrático a activos de alta rentabilidad.

  • Diversificación genuina: los ingresos de un agente de IA tienen baja correlación con los mercados de renta variable y fija.

  • Liquidez continua en mercados secundarios, frente a la iliquidez de la inversión directa en tecnología.

  • Distribución automatizada de rendimientos vía smart contract, eliminando latencia y fricción operativa.

  • Fraccionamiento hasta importes mínimos, habilitando la participación de inversores minoristas.

  • Transparencia total del historial de ingresos y operaciones en el registro distribuido.

  • Potencial de apreciación del token si el agente mejora su capacidad productiva o expande su presencia en nuevos mercados.

  • Flexibilidad para el originador: puede vender la propiedad total del agente vía tokens o conservarla y obtener las rentas directamente para financiar el desarrollo continuo.

  • Trazabilidad de los flujos económicos, que facilita el diseño de marcos fiscales y ofrece a los gobiernos una herramienta más eficiente para la imposición tributaria sobre los rendimientos generados por estos activos.

Desafíos y riesgos

  • Obsolescencia tecnológica acelerada: un modelo de IA puede quedar desfasado en cuestión de meses, comprometiendo la durabilidad del activo.

  • Incertidumbre regulatoria: los security tokens están sujetos a legislación en constante evolución, tanto en Europa (MiCA) como en Estados Unidos (SEC).

  • Riesgo técnico: manipulación de oráculos o vulnerabilidades en el código del smart contract.

  • Dificultad de valoración: no existe aún consenso metodológico sobre cómo descontar correctamente los flujos de activos de IA.

  • Concentración de riesgo operativo si el agente depende de un único proveedor de cómputo o infraestructura.

  • Riesgo competitivo: la irrupción de un agente superior puede devaluar significativamente el activo.


Conclusión: economía de agentes tokenizados

La tokenización de agentes de IA no es una extensión cosmética de la tecnología blockchain: es la infraestructura financiera de un mundo en que los sistemas autónomos generarán una fracción creciente del PIB global. En ese escenario, la pregunta sobre quién es propietario de un agente —y cómo se distribuyen sus beneficios— tendrá unas implicaciones muy profundas en el futuro más cercano. Los tokens sobre flujos de IA son, en este sentido, el equivalente funcional de las acciones ordinarias sobre las empresas tradicionales.

Los primeros experimentos ya están en marcha. Protocolos como Fetch.ai, SingularityNET o Autonolas exploran modelos en los que agentes descentralizados negocian entre sí y reparten valor a sus propietarios de token. Lo que determinará la velocidad de adopción es la confluencia de tres factores: marcos regulatorios estables, metodologías de valoración estandarizadas y oráculos suficientemente robustos como para que el precio del token refleje fielmente la realidad operativa del agente.

El nuevo paradigma que se está configurando descansa sobre cuatro pilares complementarios: la blockchain aporta transparencia; la tokenización aporta liquidez; la inteligencia artificial aporta eficiencia, control y optimización; y el flujo económico aporta valor real. Aunque un activo pueda ser enteramente digital, su retorno siempre nace en la economía real. Cuando esa realidad económica se haga plenamente legible en la blockchain, la tokenización de agentes de IA dejará de ser una mera propuesta conceptual para convertirse en la base productiva de la nueva economía del futuro.

Comentarios


  • LinkedIn
  • Instagram

I

  • Spotify

Copyright © 2025 Eter Finance Insights

I

Address: Universidad Carlos III de Madrid. 28903 Getafe, Madrid, España

Important Advise:

Eter Finance Insights is a student association which acts as a non-profit organization. For this reason, Eter Finance Insights does not take responsibility for any, direct or indirect, damage that may occur in relation to the use of this website and its content. Its users will be directly responsible for the actions committed with its content. The founders of Eter issue a disclaimer regarding the comments and opinions of the articles contributors or guests on the podcast.

bottom of page