Alejandro Trullenque
Hoy tenemos el placer de poder hablar con Alejandro Trullenque, Financial & Strategy Analyst en Amanida S.A.
● ¿Podrías presentarte y contarnos tu trayectoria académica?
Estudié en el King´s College, ingeniería general, con la posibilidad de especializarme luego en lo que quisiera. Elegí ingeniería mecánica porque me interesaban más las cosas visuales; la electrónica me parecía demasiado abstracta.
También estuve un verano en USC, en Los Ángeles, haciendo un curso introductorio de ingeniería, más orientado a mejorar el inglés que a formarme técnicamente.
● ¿Cómo fue esa experiencia en Londres y qué diferencias notaste con Estados Unidos?
Fueron tres años muy exigentes, como toda ingeniería, pero se lo recomiendo a cualquiera: siempre recomendaría pasar por una carrera que te demande más de 15 minutos al día, porque no solo aprendes contenido, también adquieres ética de trabajo.
El King´s College tenía unos recursos brutales, la máquina que usé para mi TFG, un túnel de viento de Fórmula 1, costaba 300.000 libras solo esa pieza. La vida estudiantil en Londres es alucinante, y comparado con Estados Unidos noté que allí hay que tener más cuidado con lo que dices y haces; en Londres, en cambio, sientes que vale todo.
● ¿Cómo pasaste de estudiar ingeniería a dedicarte al sector de la alimentación?
Al salir de la carrera estuve seis meses trabajando en la empresa de mi familia, Amanida, que fabrica y comercializa aceitunas y encurtidos selectos para gran distribución y horeca, tanto en España como fuera. Hice labores de finanzas, contabilidad y facturación, porque quería puentear hacia la consultoría estratégica.
Después entré en Simon-Kucher, una consultora estratégica alemana, en el equipo de ocio, viajes y turismo, trabajando con clientes del sector hotelero y de restauración en temas de pricing y posicionamiento competitivo.
● ¿Cómo fue tu experiencia en consultoría estratégica y por qué decidiste dejarla?
Fueron seis meses muy intensos, de mucha presión, pero aprendí muchísimo y conocí a gente estupenda. Sin embargo, no me acababa de llenar: soy una persona a la que le gusta poco rendir cuentas y dar explicaciones sobre por qué hago las cosas de una manera. Así que decidí volver a la empresa familiar para ir aprendiendo a liderarla, con un enfoque especial en ventas, aunque también toco fabricación, abastecimiento y finanzas.
● ¿Cuáles dirías que han sido tus puntos de inflexión?
El primero fue durante la carrera, cuando conocí a gente en banca de inversión o fondos de private equity y me atrajo ese ambiente, un poco por FOMO, y decidí ir hacia consultoría estratégica.
El segundo llegó a los dos o tres meses en Simon-Kucher: un día de mucha presión me di cuenta de que no me gustaba lo que estaba haciendo y decidí que, cuando terminara esa etapa, quería dirigirme hacia el emprendimiento, hacia liderar mi propio proyecto en lugar de estar a las órdenes de un socio.
● ¿Cómo describirías tu día a día actual en Amanida?
Muy frenético pero muy divertido, sobre todo porque ahora mismo estoy centrado en ventas, y vender para mí no es un trabajo, me lo paso genial. Cambia mucho según el tipo de cliente: un supermercado es muy analítico y calculador, todo gira en torno a rotación y KPIs, mientras que con un restaurante hay más margen para la floritura y para vender la propuesta de forma distinta.
● ¿Qué es lo peor de tu trabajo?
Dar malas noticias. Cuando alguien del equipo no encaja o hay que invitarle a abandonar el proyecto, es la parte más desagradable, pero es necesaria para asegurarte de que todo el equipo suma al nivel que necesitas.
● ¿Qué lección de vida te ha marcado más?
Entender que hasta que no haces tú mismo las cosas no te das cuenta de lo difíciles que son.
Hay que dar la cara y demostrar que se puede antes de pedírselo a los demás; una vez lo demuestras, la gente te sigue. Es predicar con el ejemplo, algo que suena obvio, pero cuesta mucho ponerlo en práctica.
● ¿Qué temas crees que no se están hablando lo suficiente en el sector?
La bajada de nivel de la gran distribución en España, impulsada sobre todo por la marca blanca, que fomenta las commodities y productos de bajo valor añadido. Hoy representa entre el 62 y el 63% de la facturación total de supermercados en España, según datos de Nielsen.
El otro factor es el auge de la quinta gama, los platos preparados, tanto en restauración como en supermercados, motivado por la falta de personal de cocina y la falta de tiempo de los consumidores.
● ¿Crees que los patrones de consumo europeos se están pareciendo a los americanos?
En parte sí, hacia la comida rápida y la producción en masa, pero al mismo tiempo los formatos de supermercado están divergiendo: en Europa triunfa el supermercado de proximidad y tamaño mediano, mientras que en América funcionan formatos enormes tipo Costco. Vendemos mucho en Estados Unidos, México y Brasil, así que soy consciente de esas diferencias de primera mano.
● ¿Cómo estáis aplicando la inteligencia artificial en vuestro sector?
Se está usando, por ejemplo, para detectar vibraciones en máquinas y anticipar averías antes de que ocurran. También existen las llamadas fábricas inteligentes, como en Inditex: si empiezan a venderse más camisetas amarillas que azules, la fábrica se autorregula automáticamente según los datos de venta en tienda, sin intervención humana. Y todo esto se combina con sistemas logísticos ultrarrápidos, como el de lanzadera que usa Inditex para transportar mercancía entre países sin que el camión pare.
● ¿Cuál crees que será la tendencia que transforme tu sector en los próximos diez años?
Probablemente la integración de la inteligencia artificial, no solo en fabricación sino también en administración: automatizar facturas de proveedores o pedidos de clientes ahorra muchísimo tiempo, y el tiempo cuesta dinero.
Creo que en unos años podríamos ver algoritmos tomando mejores decisiones de compra que las personas, por ejemplo, detectando patrones de venta cruzada entre productos.
● ¿Has tenido experiencia internacional con clientes o proveedores?
Sí, con clientes, en México, visitando supermercados como City Market, Chedraui o Palacio de Hierro. Me gusta aprender de la gente que tiene más experiencia que yo en la industria, hacer de esponja, y eso también me ha llevado a aprender portugués para el mercado de Brasil, un idioma que me costó bastante.
● ¿Qué consejo le darías a un estudiante que no sabe a qué dedicarse?
Que tenga la mente abierta. Al salir de la carrera parece que solo hay tres salidas posibles, pero la industria es mucho más transversal de lo que parece, hay miles de ocupaciones distintas. Y siempre recomiendo el camino de emprender: liderar tu propio proyecto es duro, pero es de las mejores experiencias que se pueden tener.
● Si volvieras a tu yo del pasado, ¿qué le dirías?
Vende más. Vende más de lo que vendiste ayer. Al final estás donde estás por la suma de experiencias que has vivido, y hay que aprender de todas, incluso de las malas; si no, no tendría sentido haberlas pasado.
Muchísimas gracias por tu tiempo Alejandro.
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